|
28 de abril de 2015
-
Xochimilco, una de las 16 demarcaciones
territoriales en las que está dividido el
Distrito Federal mexicano, se localiza en el
sureste de la Ciudad de México. Su nombre
tiene origen en el idioma náhuatl: xochi,
“flor”, mil, “tierra de labranza” y
co, postposición de lugar, es decir,
“el lugar del terreno fértil de las flores”.
Los orígenes
de esta zona del valle de México se remontan
a la época prehispánica. Probablemente,
desde el período Preclásico mesoamericano
—iniciado aproximadamente 2,500 años antes
de Cristo— sus riberas e islas fueron el
hogar de diversos pueblos de filiación
desconocida. Al inicio del Posclásico —entre
los siglos VIII y X d.C—, Xochimilco era un
importante entidad étnica y territorial que
fue sometida por los mexicas en el siglo XV.
Durante la Colonia y los primeros años de la
vida independiente de México, se
convirtió en proveedor de alimentos para la
ciudad de México.
Xochimilco
tiene particular importancia por la
existencia de las chinampas. Estas islas
artificiales, utilizadas para la agricultura
en la superficie del lago, se realizaban
utilizando una balsa de grandes troncos
atados con cuerdas de ixtle que luego se iba
completando con un entramado de ramas, cañas
y troncos más delgados. Este esqueleto era
posteriormente cubierto con capas de grava y
tierra para la siembra. Tras la desecación
de los lagos del Anáhuac, solo Xochimilco y
Tláhuac conservan la chinampería. Por ello,
es uno de los principales destinos
turísticos del Distrito Federal que atrae
tanto a visitantes mexicanos como a
extranjeros. La Unesco proclamó las
chinampas Patrimonio cultural de la
Humanidad en 1987.
Por los
canales que se formaron entre estas antiguas
estructuras de cultivo transitan hoy las
Trajineras, la evolución de embarcaciones
que se usaron extensamente para el
transporte no sólo en Xochimilco sino en
todos los pueblos originarios de la cuenca
de México, como Tacubaya, Tlalpan,
Iztapalapa, Coyoacán, Azcapotzalco, Texcoco,
Cuautitlan, Ecatepec, Zumpango, etc. antes
de la pérdida de los lagos ocasionada por la
introducción de sistemas de drenaje, que a
principios del siglo XX terminó por limitar
el área lacustre al actual sur de la ciudad.

La cuenca de
México, donde hoy se encuentran el Distrito
Federal y el área metropolitana de la
capital del país, como era a la llegada de
los conquistadores españoles, en 1519.
(Haz clic en la imagen para ver el PDF en
alta definición).
A partir de
entonces, los habitantes de la zona se
especializaron en la construcción de
diferentes tipos de embarcación: los
“jumbillos” se elaboraban en el pueblo de
Momozco, mientras las “chalupas” eran
talladas en el barrio “De los Carpinteros”,
donde también se hacía el “chalupón” o
“canoa mayor”. La “canoa mediana”, la “canoa
¾ de porte” y la “canoa de porte grande” se
hacían en el barrio de Santa Crucita.
Durante la primera mitad del siglo XX estas
lanchas se utilizaban para el comercio entre
el lago y la ciudad de México a lo largo del
Canal Nacional, hasta que el desarrollo de
otras vías terrestres de comunicación las
volvieron obsoletas. Al transferir su uso a
eventos de carácter festivo y turístico, se
agregaron a su estructura techos de tela,
sustituidos después por laminas
galvanizadas, barandales para evitaran la
caída al agua de los pasajeros así como
mesas y sillas.
Hoy, decoradas con flores
multicolores y pinturas brillantes, las
“góndolas mexicanas” son utilizadas por
turistas y visitantes que —abordándolas en
uno de los 10 embarcaderos de Xochimilco—
pueden disfrutar en ellas de un paseo por
los canales y las chinampas degustando
comida típica y escuchando música mexicana
en vivo.
(massimo barzizza
/ puntodincontro.mx)
|